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La provincia, que ocupa un área estrecha, tiene una costa pantanosa e irregular. Es más bien llana con una cordillera importante, la Cordillera de Guaniguanico. El principal río del territorio es el Cuyaguateje.
La industria tradicional de Pinar del Río es la elaboración de puros Habanos, con hojas de tabaco cultivadas en la región de Vuelta Abajo y que se encuentran entre las mejores del mundo. Otros productos de la agricultura tienen una importancia limitada. Cuenta además con minas de cobre, actualmente inactivas, en la región de Matahambre.
Pinar del Río es también la capital de esta provincia y situada en la ribera del río Guamá y al pie de la Sierra de los Órganos, es conocida como la ciudad de las columnas. Fue fundada en 1699.
Cerca de la ciudad se encuentra el pintoresco valle de Viñales. El verde exuberante y salvaje del paisaje de esta región proporciona un atractivo especial para el visitante. Dignos de ver son los enormes valles situados, como oasis, en medio de la abundante vegetación. Los naturalistas disfrutarán la Cordillera de Guaniguanico, de 175 km de longitud, un paraíso para los excursionistas. El lecho de piedra caliza de la provincia aparece recortado en bellísimas colinas, como las de Viñales; en toda la región existen grutas labradas por ríos subterráneos, en algunos de los cuales se puede practicar submarinismo. Si se opta por sumergirse en aguas saladas, María la Gorda posee algunos de los escenarios submarinos más espléndidos del Caribe.
En sus alrededores, se encuentran las famosas vegas tabacaleras formadas por las mejores tierras del mundo para el cultivo de tabaco negro. Es un lugar ideal para visitar alguna fábrica de tabaco y apreciar el trabajo de los tabacaleros.
No se puede abandonar Pinar del Río sin probar la guayabita del Pinar, bebida cuya base está compuesta por ron y un minúsculo fruto de la región, la guayabita, de la que recibe su nombre, que es producida por los campesinos para su consumo particular desde hace mucho tiempo.
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